1.
NACIONALIDAD
Tanto el Papa Francisco, como el Pontífice de la novela, Su Santidad
Adriano VII, son de nacionalidad argentina, poseen ascendencia familiar
italiana y ambos tienen una única hermana.
Pensar en un Santo Padre argentino
antes del pasado cónclave era puro alucine. Pero imaginarlo hace siete años,
cuando se comenzó a escribir LA PÚRPURA NEGRA era, sencillamente, un desvarío
novelístico de auténtica ciencia-ficción.
Que Adriano VII sea argentino se debe al punto de partida de LA PÚRPURA
NEGRA: una noticia publicada por el
diario El País, allá por los primeros
años ochenta, sobre un arzobispo argentino que abandonó su condición
eclesiástica por el amor de una mujer.
2.
NOMBRE
DE PILA
Jorge Mario Bergoglio en la
realidad y Jorge Darío Mendoza en la ficción.
El hecho de que un argentino se llame Jorge es bastante común. Pero lo
sorprendente es que en los primeros borradores de la novela el cardenal se
llamaba JORGE MARIO Mendoza. El autor lo cambió a “Jorge Darío” porque un
amigo, precisamente argentino, le comentó que “Mario”, como segundo
nombre, no era muy frecuente en su país.
3.
DIGNIDAD
ECLESIÁSTICA
Tanto el personaje real, como el de la ficción, son cardenales, lo
cual es absolutamente lógico para participar en un cónclave. Pero también, y
esto es menos lógico, ambos han ocupado la sede arzobispal de Buenos Aires,
han sido primados de la Iglesia argentina y los dos han presidido la
conferencia episcopal de la nación criolla.
4.
ESTUDIOS
El Pontífice de ficción estuvo en España realizando sus estudios
en la Universidad Pontificia de Salamanca; el recién nombrado Papa también vino
a España a completar sus estudios en Alcalá de Henares.
Bergoglio impartió clases en el seminario jesuita de Buenos
Aires. Mendoza, el Papa de LA PÚRPURA NEGRA fue profesor en el seminario
diocesano de Buenos Aires.
5.
EL
NOMBRE PAPAL
El cardenal Bergoglio ha elegido el nombre de Francisco, por su
devoción hacia san Francisco de Asís y a san Francisco Javier, cofundador
de la orden de los jesuitas a la que pertenece.
El cardenal Mendoza, en la novela, elige el nombre de Adriano VII.
Pero de nuevo volvemos a los primeros borradores de LA PÚRPURA NEGRA. Durante
la redacción de éstos, el papa se llamaba JAVIER. El autor termina cambiándolo a
Adriano VII porque un familiar suyo, “lectudópata” empedernido de thrillers
religiosos, le insiste una y otra vez en que un Sumo Pontífice llamado “Javier”
era poco menos que una “blasfemia novelística”.
Y un dato realmente alucinante:
en la audiencia concedida en la mañana del sábado día 16 a todos los
periodistas que han seguido el cónclave, el Papa, después de explicarles por
qué había elegido el nombre de Francisco, ha revelado que bastantes
cardenales le sugirieron en la Capilla Sixtina que se pusiera el nombre de... ¡Adriano VII!
6. PROFECÍA DE SAN MALAQUÍAS
En la novela, el profesor Martín Crespo, inspirado en el “lectudópata”
mencionado anteriormente, descubre una nueva profecía de san Malaquías titulada
De terris extremis. Esta
expresión latina, literalmente, significa “de tierras lejanas”, pero Cicerón y
Tito Livio la utilizan también con el significado “desde el fin del mundo”.
El Papa Francisco, en sus primeras palabras desde la logia de San
Pedro expresó textualmente:
―Sabéis que
el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos
Cardenales han ido a buscarlo casi al
fin del mundo.
7.
ENAMORADOS
Jorge Darío Mendoza, cardenal en la ficción, entra en el cónclave con
la idea de abandonar su condición eclesiástica al finalizar la elección papal.
Durante una aguda crisis de fe religiosa, se había enamorado de una
galerista de arte italiana con la que pensaba casarse.
Jorge Mario Bergoglio, en su adolescencia, estuvo enamorado de
una chica llamada Amalia, a la que prometió: si no me caso con vos, me hago cura. Y en su juventud, ya siendo seminarista en los jesuitas, volvió enamorarse seriamente "de una piba", según cuenta el mismo Papa en el libro "Sobre el cielo y la tierra" de Abraham Skorka.
8.
PAPA
DE COMPROMISO
En LA PÚRPURA NEGRA los electores están férreamente divididos entre un
cardenal norteamericano, del primer mundo, y un candidato del tercer mundo, un
cardenal hindú. Finalmente, llegan a una solución de compromiso eligiendo a un
papa del “segundo mundo”: Sudamérica.
Antes de comenzar el pasado cónclave, en los ambientes vaticanos se
daban por hechas dos tendencias relativamente mayoritarias: los poderosos e
influyentes electores italianos optaban por el cardenal Scola, arzobispo de Milán,
con el apoyo de bastantes centroeuropeos. El resto de los purpurados, excepto
los africanos y asiáticos, se inclinaban por el canadiense Marc Ouellet, considerado
el delfín del dimitido Benedicto XVI.
A la vista de los acontecimientos, Bergoglio debió ser un candidato de compromiso
ya que no había aparecido en ninguna, absolutamente en ninguna, de las quinielas
previas. Probablemente, ante las
posturas enfrentadas e inamovibles de los tres primeros escrutinios, durante la
comida del segundo día del cónclave debió surgir la idea de buscar un candidato
diferente a los “oficiales”. En base a esta deducción, el nombre de Bergoglio cogería
fuerza en el cuarto escrutinio y se consolidó
en el quinto y definitivo.
9. EL PAPA Y EL EJE BOLIVARIANO
Los lectores de LA PÚRPURA NEGRA saben que, a raíz de la subida de
Adriano VII a la silla de san Pedro, se
ponen en marcha tres conspiraciones para asesinarle, cada una por un motivo
diferente. Una de ellas se gesta en las cloacas del eje bolivariano.
La Iglesia sudamericana, no siempre sus dirigentes, se ha opuesto en
el pasado a todas las dictaduras militares y civiles de corte derechista. Basta
recordar la famosa y controvertida “teología de la libración”. Esa misma
Iglesia, con el papa Adriano VII de la novela en la silla de san Pedro, se
convierte en el mayor enemigo de la alianza bolivariana. Este movimiento, de
corte izquierdista, aglutina a varias naciones sudamericanas encabezadas por
Cuba y Venezuela, caracterizándose por un desmesurado populismo, por resucitar
los valores indígenas y paganos, por tener vasallos y no ciudadanos, y por la creación de enemigos exteriores para
aglutinar al pueblo en torno a caudillos civiles.
Es absolutamente público y notorio que el cardenal
Bergoglio estaba enfrentado a la presidenta Fernández de Kirchner, personal e institucionalmente, por el tema del aborto y del matrimonio homosexual. Pero también por la ideología kirchnerista, modalidad argentina dulcificada del bolivarianismo.
Esperemos que esta oposición al eje bolivariano creado por el difunto
Hugo Chávez y compañía no derive en lo que ocurre en la novela.
10. POBREZA
Adriano VII, en LA PÚRPURA NEGRA, desde el primer día deja claro que "si Jesucristo no tenía donde reposar
la cabeza, la Iglesia tampoco debería tener nada para reposar la suya",
y de inmediato anuncio la venta de las riquezas eclesiásticas.
El papa Francisco, en los pocos días que lleva como Sumo Pontífice, ha
repetido una y otra vez que la Iglesia tiene que ser pobre y austera: "Cómo me gustaría una Iglesia pobre y
para los pobres". Y no sólo lo ha predicado con la palabra,
también con el ejemplo. Nada de coche oficial, nada de lujos protocolarios,
nada de privilegios.´
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Ahora hay que esperar al próximo martes para conocer qué anuncia Su
Santidad Francisco durante la homilía de la misa de inauguración de su
pontificado.
En dicha misa, en LA PÚRPURA NEGRA, el pontífice Adriano VII anuncia
una serie de audaces medidas para adecuar la Iglesia al evangelio de Cristo...
Medidas que, de inmediato, ponen en
marcha tres conspiraciones para asesinarle.
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